En 1773, la emperatriz María Teresa I de Austria fundó oficialmente la biblioteca y la universidad, y bautizó el espacio como el “Klementium”. Por aquel entonces, este recinto ya contaba con un observatorio, una torre de astronomía y una importante capilla. En la actualidad, a ello se le suma una sala de conciertos, donde se acogen también encuentros de diversa índole. El interés de esta soberana por la educación iba más allá de un papel meramente representativo. Durante su gobierno permitió que los no católicos fueran a la universidad e introdujo disciplinas seculares en las carreras.
La Capilla de los Espejos cobija un imponente órgano del siglo XVIII que fue tocado por el mismísimo Mozart. Sin embargo, el tesoro barroco del Klementium es la biblioteca. Los espectaculares frescos de Jan Hiebl recorren el techo de la estancia. Sus tonos dorados rinden homenaje a la sabiduría, y los globos terráqueos hechos a mano y situados a los pies de las estanterías representan la ciencia con gran belleza. De entre todos los ejemplares, uno de los mayores atractivos es el Código Vyšehrad. Se trata del libro más antiguo del país y muchos curiosos no pueden resistirse ante una pieza con semejante valor histórico.
Una de las muchas curiosidades que envuelve esta construcción es el programa de restauración aprobado en el año 2006, que salió a concurso y ganó el arquitecto Jan Kaplický. No obstante, debido a unos problemas de diseño, el proceso de reforma no obtuvo luz verde. Todavía en la actualidad los checos siguen esperando el proyecto final de este emblema de su capital.
El Klementium es una visita obligatoria si viajas a Praga. Está abierto todos los días desde las 10:00 de la mañana y la entrada tiene un precio aproximado de 12€. Si el viaje lo estás haciendo con tu pareja y te apetece sorprenderla con una visita más íntima, ¡estás de suerte! Puedes reservar un tour especial para vosotros solos, que incluirá una visita guiada por todo el recinto y culminará con un brindis y unos aperitivos en la sala de conciertos.